Arq. Oscar Cerón

 

Arq. Oscar Cerón


Gran persona, con una calidez humana, sentido del humor y con decisiones firmes, se desempeña como docente y es un hombre firme, que sabe lo que quiere y sobre todo ha disfrutado del proceso. Que ha enseñado y ha entregado parte de su vida a que las nuevas generaciones aprendan, piensen y sepan tomar decisiones, que acepten responsablemente cada consecuencia buena o mala, es de agradecerse el que aún haya maestros como él, que estén al pie del cañón adaptándose a lo que resulte, ya sea nuevas tecnologías, nuevas generaciones, movimientos, de todo, está ahí, adaptándose, moldeándose y no deja solo a sus alumnos, la educación necesita más docentes como él: que les guste lo que hacen y que lo hagan bien.

¿A qué te dedicas?

Llevo 23 años dedicándome a la docencia, soy profesor en la facultad de arquitectura desde el 2002 y es básicamente mi actividad profesional, actualmente, la docencia.

¿Qué te llevó a estudiar arquitectura, cómo fue tu camino y cómo es que decides convertirte en docente?

Es interesante cuando te hacen esa pregunta porque desde pequeño siempre te hacen pensar que lo que escoges es lo que vas a hacer de grande. Resulta que, de repente empecé a descubrir en mí ciertas actividades artísticas; estando en la prepa me dedicaba a la música, como músico autodidacta, entré al teatro e hice un poco de pintura, pero cuando llego al momento de escoger una carrera, una área de conocimiento, pues tuve qué valorar qué era lo interesante, que era lo atractivo, decidí arquitectura porque pensé que era lo más ligado a las artes, pero bueno, fui descubriendo en el proceso que no era tan sencillo: la arquitectura si bien conlleva un grado de estética visual y perceptual no está al 100% al arte, esta tiene un apoyo de áreas técnicas muy importantes y lo de la docencia fue una consecuencia que yo no había considerado, de repente, ya estando estudiando la carrera, en algún momento como broma, como una forma de demostrar interés ante un profesor le dije: “oye invítame a dar clases” y me tomo la palabra, me tomó la palabra y me dijo: “bueno, el viernes a las 7 de la mañana toca dar tal clase y dar tal tema entonces prepáralo” y pues ese momento donde te pica el orgullo y dices híjole ahora por andar de bocón voy a hacerlo para para no quedar mal y resulta que al final de la clase el profesor algo debió  de haber visto en mí que me empezó a invitar a que preparara clases para otras materias que él daba; sin darme yo cuenta que realmente estaba abriendo las posibilidades de tener desarrollo en la docencia, lo que para mí, podríamos decir que inició como en un juego, este este profesor vio algo, el doctor Rafael Martínez Zarate vio algo en mí y me fue orillando, me fue guiando. Yo ya estaba trabajando para diferentes empresas, en diferentes obras, pero fue muy curioso porque, por ejemplo, yo me título un 22 o 23 de noviembre del 2001 y al terminar ese examen al día siguiente, me pregunto bueno y ahora qué hago, tengo que seguir buscando trabajo en las obras que ya había desarrollado y me tomé la decisión de esperarme hasta enero porque a final de año ya prácticamente nadie te contrata y fue muy sorprendente que el día 3 de enero del 2002 llaman a mi casa y preguntan por el arquitecto Oscar Cerón y por primera vez alguien me llama arquitecto, cuál va siendo mi sorpresa, que estaban hablando de la secretaría académica o de personal de ahí de la facultad para decirme que fuera a firmar mi nombramiento; el profesor, el doctor Rafael Martínez Zarate se iba de año sabático y me había dejado algunas de sus horas, entonces, pues al día siguiente voy a hacer la firma de ese nombramiento y desde entonces no dejé de dar clases. Estuve trabajando en diferentes obras y despachos y constructoras y siempre respetaron la idea de que yo estaba dando clases en la universidad entonces, en ese aspecto fue muy gratificante que prácticamente tuve la oportunidad de ejercer profesionalmente actividad mientras seguía en el campo docente y llegó el momento donde tuve que decidir si me dedicaba la docencia o a la obra y pues mira, ya van 23 años de dedicarme a la docencia.

¿Al darte cuenta que la arquitectura no era esa parte creativa que tanto te gustaba por algún momento o en algún momento decidiste cambiar de carrera? y ¿qué pasó por tu mente cuando te hablaron para decirte que te quedabas con las horas del profesor? obviamente fue bueno me imagino un halago porque como bien dices algo vio en ti que supo que eras bueno en la docencia y tan es así que pensó en ti sin consultártelo que pensó en ti para que ocupara su lugar

Fíjate que creo que llega el momento en el que cualquier estudiante o la gran mayoría de estudiantes de universidad ponen en duda si están en el lugar correcto. Al principio uno empieza la carrera pues con la ilusión, con la idea de que vas a ser una persona creativa o que te van a enseñar a ser creativo, sin embargo, vas descubriendo que no entras a la facultad a hacer una casa, sino a aprender los primeros pasos que serían las bases teóricas para sustentar lo que más adelante vas a poder hacer: como propuestas espaciales y es un poco complejo porque de repente empiezas a estudiar física en la materia de estructuras, empiezas a conocer de procesos constructivos y empiezan a llenarte de cosas técnicas que, pues sí desde el primer momento ya tienes una idea de lo que se trata; pues lo vas asimilando y en ese entonces eran muchas materias las que nos daban, incluso una materia que se llama geometría, que no es la geometría que te dan en la prepa de matemáticas, sino trazos de planos y algo muy interesante donde hablas de la espacialidad, entonces llega el momento donde, pues sí, efectivamente en automático ya estaba yo estudiando, porque sentía que no era el lugar apropiado, pero fue cuando empecé a trabajar en obra, que mi primer trabajo fue de dibujante de topógrafo en Cinemex de Santa Mónica, donde construyeron mundo e, de hecho estuve en la construcción y es ahí donde yo realmente descubrí que estaba en el lugar correcto, cuando empecé a estar en obra, cuando empecé ya a tener contacto con la realidad, con la parte tangible, porque muchas veces te hablan de: “ah mira, esto se realiza de tal forma o con los siguientes parámetros” y lo apuntas y lo anotas y lo haces tuyo, sin embargo, hasta el momento en que no lo ves ya en práctica no entiendes la magnitud de lo que te están enseñando, de hecho, uno de los discursos de los estudiantes es: “no me lo enseñaron en la carrera”, seguramente sí nos lo enseñaron pero igual era una de esas clases que entraste en automático y no te diste cuenta, por ejemplo, ahora como docente doy mis clases tanto teóricas como prácticas y en las clases teóricas veo por ejemplo a los chicos divagando, algunas veces haciendo tareas de otras materias o cosas por el estilo y no están poniendo atención a lo que se les está dando y tenemos la ventaja de que nosotros como profesores tenemos la famosa libertad de cátedra yo puedo estructurar mi programa académico siguiendo el plan de estudios pero dándole un enfoque muy personalizado y en las clases teóricas yo lo que hago es tratar de ofrecerles a los jóvenes las herramientas que probablemente a mí me hubiera gustado que me dieran y sin embargo, no siempre están en la frecuencia, y no los culpo, porque te digo cuando yo me di cuenta que estaba en el lugar correcto yo ya estaba en el séptimo u octavo semestre de la carrera, o sea yo casi al final, ya después de haber estado varios semestres en automático descubrí que sí pertenecía a ese lugar, estaba en el lugar correcto solo que quizá no le había dedicado el esfuerzo apropiado, entonces sí sé que es complejo a veces para los estudiantes descubrir ese momento, a veces antes de incluso entrar a la carrera algunos ya saben que pertenecen ahí pero los que no sienten que pertenecen quizá no han encontrado ese detonante que les resulte atractivo de la carrera, ya sea derecho, filosofía, medicina, en este caso arquitectura, tenemos que buscar ese detonante, se puede dar antes o después, puede ser al inicio, a la mitad o casi al terminó de la carrera, aquí lo interesante es realmente cuestionarte, creo que esa es la parte que a todos nos da miedo y que pocos hacemos: cuestionarnos si estamos en el lugar correcto, no quiere decir abandonar, quiere decir realmente enfocarme: cuáles son mis habilidades que he desarrollado que pueda tener interés o validez para desarrollar profesionalmente en mi carrera y pues de hecho, ya regresando la pregunta que comentas de esa llamada pues bueno imagínate la sorpresa, yo estaba, te puedo decir en ese momento, estaba deprimido en ese recién iniciado 2002, estaba deprimido porque sabía que se venía una época de estar tocando puertas, en ese entonces, obviamente, las entrevistas eran presenciales, no como ahora que son en línea y que pues bueno, ya después de varios pasos ya te entrevistan personalmente o te dan la plaza o el lugar; en ese entonces era ir a tocar puertas a despachos, a las obras y yo estaba de alguna forma deprimido, pero con cuando recibo esa llamada la primer sorpresa es: “con el arquitecto” y con ganas de decirles ¿cuál arquitecto?, o sea si soy yo, porque no me la creía en primera que fuera esa llamada para el arquitecto y en segunda pues sí, de alguna forma vio algo, una de las frases que me dijo al terminar la clase fue: “oye y ¿cómo es que los tuviste callados todo este tiempo?, porque yo doy mi clase y a veces están desatentos”,  y fue el inicio de empezar a tratar de entender cómo convertirte en profesor porque pasa algo muy curioso, las universidades te pueden enseñar tu área de conocimiento pero no te enseñan cómo transmitirlo y uno aunque está trabajando y está realizando actividades de preguntas o en ese momento yo me cuestioné ¿cómo puedo enseñar algo? y el discurso que la gran mayoría de mis compañeros hemos tenido es: “voy a enseñar de una forma diferente a la que me enseñaron a mí” y tan me he apegado a esa idea qué bueno, hemos estado tomando diferentes cursos de formación docente y recientemente terminé mi maestría en tecnología aplicada a la educación, entonces, seguimos aprendiendo para enseñarle a las nuevas generaciones, cada generación viene con una estructura diferente y tenemos que estar modificando constantemente nuestros programaciones académicas para darles las mejores herramientas de nuestros conocimientos a cada generación, entonces, por ejemplo ahorita los chicos que tienen esta idea de que el internet y los teléfonos celulares y el tiktok que te da video de 10 20 30 segundos y si no te interesa lo deslizas, prácticamente ellos quisieran que en una clase de 5 minutos o de 3 minutos se les dieran todos los secretos de arquitectura y pues imagínate son 10 semestres de la carrera, es muy complejo dar toda la información en un video de 10 segundos, entonces es ahí donde nosotros como docentes, en mi caso, yo siento el compromiso de cómo tengo que estructurar mi material cada semestre para tratar de hacerlo más atractivo y bueno imagínate sumado al que sentí, pues lo primero sorpresa porque efectivamente no me consultó el doctor pero cuando tuve la oportunidad de hablar con él me dice “pues a quién más podía yo recomendar que yo supiera que tiene la capacidad”, entonces para mí, en mi corazón el doctor Rafael Martínez Zarate siempre va a tener un lugar muy particular porque además sin haberme dado cuenta, de prepararme, tuvo la confianza de dejarme sus horas en ese momento, que nada más duró un año, no fue mucho, pero después me ofrecieron más y hubo un avance significativo, un crecimiento personal muy grande porque como en cualquier trabajo llega el momento en que no te sientes preparado, no te sientes capaz y sencillamente lo que pasa es que tienes que salir de tu zona de confort y fue lo que pasó en ese momento, salí de la zona de confort para empezar con la docencia y como te digo alterarla con el trabajo profesional que hice y que duro muchos años y yo seguía dando clases.

¿Fue difícil para ti tomar una decisión respecto a seguir en proyectos y en obras o dar clases ese el elegir un solo camino fue difícil?

El momento canónico fue más o menos en el año 1993, te comentaba que yo en la prepa había hecho teatro, me dediqué a algunas obras de teatro, les dediqué ese tiempo y este era mi primer o segundo año en la carrera y yo seguía haciendo obras de teatro, todavía no tenía la certeza de que estaba en el lugar correcto en la arquitectura, sin embargo, ese momento canónico se dio al terminar una obra de teatro y mi director en ese entonces me dice: “oye tenemos más obras pero hasta dentro de tanto tiempo y no va a haber pago de ensayo, no va a haber pago de esto, no va a haber pago de lo otro y nada más van a ser cinco funciones” y yo pensé guau prepararme tres-cuatro meses para estar en el escenario cinco funciones sin sueldo y sin nada; si este es mi futuro no es un futuro muy prometedor porque todas las personas tenemos la mala costumbre de comer cuando menos una o dos veces al día y yo no veía en el desarrollo del teatro o de la música una actividad que me generara esa solución económica. Creo que esa fue más difícil, tomar la decisión de seguir estudiando arquitectura que dejar las obras y dedicarme la docencia, ¿por qué? porque cuando estaba yo trabajando en obras pues imagínate yo empiezo construyendo cines para Cinemex, la empresa no sé si todavía exista pero estaba construyendo todos los Cinemex en la República mexicana, se construyeron muchas, muchas, muchas salas, después estuve trabajando como supervisor de obra en edificios para el INVI y estuve siempre en obra, ya estando titulado seguía trabajando en obra, lo último que hice de obra para el Estado fue supervisión de muros para Conagua, ahí fue cuando empezó a ver una cierta fractura entre la obra y yo porque ya no era emocionante, no en el sentido de la construcción, sino que ya no había recursos que pagaran lo que yo estaba haciendo, estaba ganando $5 en la universidad y en la obra me estaban pagando $5, el problema es que cuando comparas las responsabilidades que tienes en obra respecto a los otros sueldos que están a tu alrededor eran demasiadas responsabilidades, era un estrés constante y ya no me sentía físicamente apto, ya estaba entrando en un proceso de cansancio, el desplazarte de un lugar a otro, de una obra a otra ya empezaba a causar una cierta merma y dejó la obra pero por fortuna empiezo a trabajar para despachos en gabinete; el trabajo de gabinete ya era proyectar soluciones arquitectónicas, en esos despachos me tocó la remodelación de San Cosme y San Damián, a un lado del cine ópera, fue uno y uno que está en la Merced en la calle de Topacio, la iglesia de San Pablo, fueron propuestas de restauración de obra muy interesantes a la par me tocó hacer diseño de mercados, de algunos hospitales y  fue un poco menos complejo dejar esos trabajos porque bueno, como suele pasar, tanto en la constructora hay trabajo mientras te asignen una obra que construir y en los despachos hay trabajo mientras haya proyectos que realizar, entonces, a sabiendas tanto en unos como en otros que yo estaba dando clases, siempre me dieron esa oportunidad, tuve la suerte de que me aceptaran aún dando clases y mis horarios en la universidad en ese momento estaban no tan comprometidos, era unos horarios accesibles, de repente dejó de haber obra, ya en el despacho ya no nos estaban pidiendo inmuebles para diseñar, entonces, pues fue un proceso natural, fue un deslindamiento paulatino, no fue tan conflictivo, lo que sí te puedo decir es que a la fecha extraño mucho la obra, yo era de los arquitectos que se andaba trepando en los amarres y en las estructuras para verificar que estuvieran bien hechas las cosas, quizá eso lo extraño un poco, aunque bueno, ya no me siento ni con la capacidad física ni estoy en la condición física, soy una persona que tiene sobrepeso y eso y mi altura, soy una persona alta, me generan muchos conflictos en la espalda, entonces, ya hay muchas actividades que tengo que desistir de realizar en pro de mi salud, que fue otro de los factores. Llegó un momento donde yo ya estaba trabajando prácticamente en obra para pagar mis desplazamientos o mis comidas, ya no valía la pena eso en ese entonces, entonces fue muy paulatino mi desprendimiento, sin embargo, a la fecha, aunque ya no hago diseño arquitectónico le ayudo muy seguido a mi hermano, él hace equipos para escuelas y de vez en cuando hago organizaciones espaciales para los laboratorios, él hace fabricación de equipos, entonces organizamos la espacialidad de los laboratorios e incluso podemos hacer el diseño de los mobiliarios, de los tableros, de lo que se necesite y no estoy alejado del diseño realmente, de una u otra forma hemos seguido trabajando en esa constante y eso sumado a que cada vez que vemos temas de diseño en la facultad siempre estamos procesando la información y estimulando la creatividad de los jóvenes pues ha sido una constante, no me he desprendido del diseño, bueno del diseño arquitectónico sí, del diseño no.

Como docente mencionas algo muy importante: las nuevas generaciones, el avance tecnológico. Desde que empezaste a dar clases ¿cómo ha ido evolucionando la enseñanza en las aulas y cómo se han tenido que ir moldeando a las nuevas generaciones y a las nuevas tecnologías? Que si bien en algún momento llegan a facilitar las cosas también en algún otro la llega a complicar, porque no es lo mismo, como lo mencionabas, el captar la atención desde un principio a querer una respuesta inmediata-rápida y directa de los jóvenes hacia sus profesores

Ese de siempre ha sido un tema de debate muy fuerte de cómo es o cómo deberían de ser las cosas en la enseñanza, de entrada tenemos una condicionante muy grande en arquitectura: no se te enseña a ser una persona creativa, la creatividad se estimula y para que pueda darse eso utilizamos un método que es presentar un tema, por ejemplo una casa y empieza el proyecto desde el análisis de cómo debería o cómo funciona una casa y todos los componentes que lleva y en el proceso cómo debería funcionar, o sea, cuando hablamos de funcionamiento es que los componentes espaciales satisfagan las necesidades del usuario, para que la arquitectura exista tiene que satisfacer la demanda que lo genera, entonces podríamos hacer edificios muy atractivos, muy significativos espacialmente pero si no resuelven la demanda que lo genera probablemente estemos hablando de espacios escultóricos. Hay un debate muy grande en esto con diferentes profesores, diferentes arquitectos, yo defiendo ese punto, la arquitectura para que exista tiene que solucionar la demanda que la genera, ahora bien, sí ha habido muchos cambios en cómo se dan las clases pero fíjate que también aquí pasa algo muy interesante depende del profesor, el cambio no se da porque la institución te lo exija, de hecho tenemos todos el antecedente de la pandemia que puso en evidencia que la universidad no estaba preparada para una situación de esas características, mientras que otras instituciones ya manejaban paqueterías que permitieran realizar actividades en línea, por mucho que mis compañeros quieran decir lo contrario no, no existía. Imagínate que inicia la pandemia y nos dan la indicación que tenemos que ponernos en contacto con nuestros estudiantes no importa el medio, si era a través de WhatsApp, si era a través de correo electrónico, si era a través de señales de humo, no nos dieron las herramientas, de hecho ese semestre lo terminamos con mucho trabajo porque teníamos que estar buscando la forma de trabajar; conocimos diferentes herramientas: las aulas virtuales, el classroom, zoom que se convirtió en la herramienta del momento, no las conocíamos porque no nos habíamos enfrentado a esa problemática y es precisamente terminando ese semestre donde ya la universidad nos empieza a facilitar algunas herramientas, ya nos dieron un correo institucional que nos permitió poder utilizar la plataforma de Google con sus herramientas, entonces ya podemos usar el classroom, ya podíamos usar meet, nos dieron cuentas de zoom, entonces ya para el segundo semestre de la pandemia ya pudimos contar con más herramientas, pero aquí viene la parte importante: no todos los profesores quisieron apegarse a las tecnologías, sí tengo que aceptarlo, llega el momento donde existe a veces una, no quiero llamarle negación, pero sí cierta renuencia por parte de los profesores, en ese momento me incluyo yo también, del uso de las tecnologías; nosotros no concebíamos enseñar la arquitectura sino era de forma presencial rayando los planos que es como le como decimos para hacer notar alguna información, no lo concebíamos y fue muy complejo para nosotros los docentes entrar en esa etapa, tanto la generación de jóvenes como la generación de profesores no te diré que hay choques, pero si llega un momento donde la tecnología en algunos casos se convierte en una barrera y quiero ser claro en este sentido la Barrera tecnológica no solamente existe entre la gente de mi generación, existe entre los jóvenes, porque de repente los jóvenes consideran que la tecnología no es solamente una herramienta sino que es el único medio y fin para aprender o simple y sencillamente se van al otro extremo, utilizan las redes sociales utilizan diferentes aplicaciones pero no saben utilizar las herramientas que se requieren para la carrera de arquitectura por ejemplo, se niegan a usar paqueterías que nos facilitan el  desarrollo de los proyectos arquitectónicos como es el dibujo, hay diferentes paqueterías y se niegan un poco utilizarlo, entonces, a veces es de ambas partes. Uno piensa que por ser personas adultas nos cerramos o se cierran y no, nos ha tocado ver jóvenes que no ponen ahora sí su granito de arena para utilizar la tecnología a su favor, solamente desarrollan los conocimientos a través de las aplicaciones de redes sociales y no le sacan todo el provecho. No es lejana la frase que decíamos “en mis tiempos” pero vaya, es una palabra que me chocaba escuchar a mí cuando era estudiante, sin embargo, tengo que aplicarla hoy en día; cuando nosotros éramos estudiantes y teníamos que buscar soluciones a problemas íbamos a la biblioteca a buscar libros, documentos, revistas o material que nos cubriera la necesidad de entender que era lo que estábamos por solucionar, sin embargo hoy en día los jóvenes ni siquiera en su teléfono buscan edificios o temas análogos para solucionar, simple y sencillamente de forma empírica tratan de solucionar en base a los conocimientos que tienen y qué tanto la arquitectura, como en muchas otras áreas de conocimiento, el bagaje que debes tener para poder desarrollar soluciones tiene que ser muy amplio, entonces sí creo que la primera barrera que tenemos no es la tecnología en sí, sino las personas que podemos o no aceptar la tecnología para poderla aplicar a nuestro desarrollo profesional o académico. Te digo, como profesores pues sí, a veces, tenemos que estar presentando programaciones académicas, tenemos que estar preparando los cursos, sí hemos tenido que tener cambios, yo en lo personal he cambiado mucho, yo desde el 2008 cuando hice mis exámenes de oposición me di cuenta que me servía mucho el hacer presentaciones en PowerPoint por ejemplo y desde el 2008 hasta la fecha sigo utilizando presentaciones en PowerPoint y al inicio de cada semestre hago mis programaciones: he quitado cursos, he agregado cursos y el fin de semana previo a la clase, por ejemplo, me dedico a actualizar la clase, si hay cosas que tenga que quitar, si hay cosas que tenga que poner, constantemente estoy leyendo cosas ya sea en internet o en físico nuevas de teorías, nuevas propuestas, últimamente he tratado de agregar muchas cosas de lo que es el procesamiento de la información a partir de los procesos cognitivos, entonces, hemos estado buscando información que nos ayude a nutrirlo y en las clases que se pueda lo ponemos, porque en mi caso siempre he buscado tratar, quizá no de ser innovador, pero sí de estar al día con los temas y la cultura pop, por ejemplo, trato de incluirla mucho en mis clases me ha resultado cuando pongo algún meme que está de moda o algún tema que está de moda trato de incluirlo en mis clases porque se usa lo que se conoce como nemotecnia, que estas nemotecnias nos permiten que si yo les digo: se acuerdan la clase donde se vio tal meme o tal chiste los chicos se acuerdan de la referencia y es más fácil que se acuerden del tema que se estaba desarrollando en ese momento. Entonces si comparamos estas clases que doy o que se han dado actualmente con las que se dieron hace 20 años pues sí hay muchos cambios, muchos avances, pero te digo, aquí el gran reto no es la tecnología sino el uno como profesor o como estudiante sacarle provecho a esa tecnología, ese creo yo que es verdadero reto. Hay jóvenes que están en la mejor disposición de entender que la tecnología es una herramienta y hay otros jóvenes que dan por hecho que la tecnología es el medio y el fin. Ahorita, por ejemplo, con lo que es las inteligencias artificiales en muchos jóvenes han caído como si fuera el canto de las sirenas, caen en esa tentación del uso de las inteligencias artificiales pero si bien se puede encontrar soluciones espaciales medianamente interesantes, las inteligencias artificiales todavía alucinan y alucinan mucho, entonces puedes encontrar soluciones muy abstractas y otras incoherentes y algo que hasta el momento las inteligencias no han podido resolver es la parte creativa, sabemos que funciona esta inteligencia a partir de recabar información de diferentes páginas y medios pero no va a ser una propuesta original, va a ser una especie de Frankenstein con todas esas formas que encuentre y es ese uno de los grandes retos que tenemos que enfrentar hoy en día, que los jóvenes ya quieren dejarle a las inteligencias artificiales el proceso de razonamiento o el proceso creativo y es lo que a la larga puede beneficiarles o dañarles. Sabemos que la tecnología es necesaria pero primero hay que entender cuáles son los límites y los alcances que esta misma tecnología ofrece para poder obtener los resultados aproximados, puede darnos una propuesta la cual podemos evolucionar y que nos sirva como punto de partida pero no necesariamente va a ser la respuesta ideal, entonces ¿tiene sus grandes problemas la tecnología? ¡sí!, tiene sus grandes beneficios, pero hasta el momento yo creo que para que esto funcione tenemos que entrar en conciencia de cómo funciona, por ejemplo, yo para hacer mis programaciones académicas antes tenía que hacer todo un desglose de temas, buscar investigaciones, cosas por el estilo, hoy en día con chat gpt sin ningún problema hago mi programación, lo curioso es que la gente que no usa las guías creen que es hacer trampa, es trampa si solamente pides tu pront y no entiendes ni lo que estás pidiendo, pero cuando sabes lo que necesitas, sabes cómo pedirlo, como que ya no es que estés haciendo trampa, sencillamente está ayudándote a hacer lo más rápido y mis programaciones académicas no varían mucho de lo que me hace una IA, o sea, simple y sencillamente ya le adorna con un poco más de textos ¿por qué? porque ya sabe uno qué es lo que quiere y eso es un problema que los chicos todavía no han sabido solucionar, si sabes que qué quieres esperas ya un resultado cercano a lo que buscas, pero si no sabes lo que quieres vas a aceptar el resultado que te den como único y ese es el gran problema, no de poner a prueba la IA, no, sino simple y sencillamente te quedas con la información que te dé y esa parte es donde caen muchos en esa trampa. Entonces, sí hemos cambiado mucho y un último comentario, siempre cuando terminan los cursos se hace una valoración por parte de los alumnos y constantemente nos están diciendo las autoridades “oigan es que los chicos dicen que se tiene que hacer tal cambio en esto, que se tiene que hacer cambio al otro”, entonces cada semestre vas modificando tu programa pero hace dos semestres yo ya levanté la voz les dije “oye mira cada semestre nos dices que cambiemos esto, que cambiemos lo otro, ya lo hemos movido de la derecha a la izquierda, de arriba abajo, lo hemos cambiado, le hemos buscado nuevas posiciones, nosotros como profesores hacemos nuestro trabajo, ¿no crees que ya es momento de responsabilizar a los jóvenes de su propio aprendizaje? ¿no crees que ya es momento de que los jóvenes lejos de decir cómo quieren que se los enseñe simple y sencillamente hagan lo que les corresponde?” y eso es algo que a muchos les da miedo, tanto a las autoridades como a los jóvenes porque resulta que pareciera que ahora el responsable de educación del joven no es el joven mismo sino el profesor, entonces, si el profesor no está al gusto del joven, si los temas no están al gusto del joven, si las instalaciones no están al gusto del joven, entonces el joven no aprende o nos dicen que les estamos bloqueando y la verdad creo que ahí sí se ha perdido un poco el proceso de entender que el proceso de aprendizaje es responsabilidad única y exclusivamente del estudiante; la institución y el profesor tienen la finalidad de ofrecer las herramientas pero es el estudiante quien va a utilizarlas de la forma que considere más apropiadas y pues bueno, una frase que estoy usando recientemente y espero que no sea motivo de funa, que ya ves que está de moda eso, es: “ojalá los estudiantes fueran tan buenos como creen que son”, porque sí exigen mucho y uno como profesor hace todos sus esfuerzos por estar adaptando y estar, si no la vanguardia, cuando menos al día, pero en la parte del trabajo de los jóvenes no se ve reflejada, entonces, ojalá los jóvenes estuvieran a la altura o al nivel que creen que están para poder este recibir estas clases, y no es solo para la arquitectura, sé que pasa en muchas áreas del conocimiento porque tengo profesores conocidos de otras carreras, pero sí se cae en eso donde el estudiante es relegado de sus responsabilidades y simplemente es el profesor el único que tiene que hacer los cambios y creo que no va por ahí, creo que ya es momento también de que el joven se haga responsable de su propio aprendizaje sin responsabilizar a nadie más que a sí mismo, creo que es ese otro de los grandes retos de estas generaciones, que así como pido, responda, sin poner pretextos de por medio.

¿Qué influencias (arquitectos, teorías, movimientos) han sido más importantes en tu formación docente?

Si bien hay un movimiento de principios del siglo XX que se llamó los futuristas, que decían que cada generación debe construir su ciudad, sí puedo decir que no soy vanguardista, no me gusta mucho la idea de la vanguardia, me gusta mucho y ha influido mucho en mí, por ejemplo: Antonio Gaudí, que en España tiene obras muy importantes; el parque Güell, la "Casa Milà", mucho, mucho trabajo que hay en España de Antonio Gaudí, porque me gusta esa parte de la arquitectura orgánica, la idea de las líneas curvas, la arquitectura por cuestiones estructurales y técnicas es más fácil construirla con líneas rectas, sin embargo, a mí siempre me gustó la parte orgánica y en mis proyectos personales así como en los académicos propongo soluciones que tengan que ver con salir de situaciones muy lineales, por ejemplo, si los jóvenes quieren hacer un proyecto trato de sacarlos de la simetría, para mí la simetría es una solución muy simple a un problema demasiado complejo, hay edificios o soluciones arquitectónicas que no pueden resolverse solamente con simetría o con trazos ortogonales, siempre voy a defender la postura de que la espacialidad es el resultado del análisis, del estudio, del entendimiento y de la comprensión del tema, por lo tanto, si por cuestiones de funcionamiento, de lo que sea, se tiene que resolver en curvas, que se resuelvan curvas, no solamente confinar a espacios rectos la arquitectura. Entonces puedo decir que Antonio Gaudí ha sido de mis grandes inspiraciones, por así decirlo. Y en cuestiones personales las teorías, si bien yo me considero un profesor teórico, curiosamente fue la obra de Emmanuel Kant, su libro de Observaciones acerca del sentimiento de lo bello y lo sublime, fue para mí muy innovador. En este libro se habla de los temperamentos, del temperamento flemático, colérico melancólico y sanguíneo y las características de cada uno de ellos y de hecho me llevó no a crear una teoría, pero si una postura de diseño arquitectónico qué parte precisamente de esos temperamentos. Cada uno de ellos nos habla de los temperamentos de las personas pero también la arquitectura tiene un temperamento: la arquitectura puede ser agresiva, puede ser alegre, puede ser fría o puede ser sobria y podemos combinar diferentes factores de estos temperamentos para poder lograr que nuestra obra tenga un mensaje, de hecho yo manejo la postura de que para que el diseño sea completo tiene que tener tres factores: función, unidad y significado; la función se la damos a través del análisis y el entendimiento, cómo funcionan los espacios, cómo se interrelacionan; la unidad a través de la composición arquitectónica que podamos hacer; y el significado es que quiero yo que la que el usuario sienta cuando descubre esa obra, cuando entra ese espacio, yo siempre hago referencia, por ejemplo, a la memoria emotiva, vamos caminando por la calle y de repente nos llega el aroma de un perfume y ese aroma, ese segundo, esa fracción de segundo nos transporta a otra época o a otro momento donde en el pasado tuvimos contacto con alguna persona que usaba ese perfume o lugar donde olimos ese perfume, entonces esa memoria emotiva de que nuestros sentidos nos permitan evocar momentos vivenciales creo que es muy significativo transportarlo a la arquitectura precisamente porque el significado que se le dé a una obra depende de las intenciones proyectuales que tenga el arquitecto, bajo esas premisas sería Emmanuel kant un gran detonante, un gran momento canónico también el haber leído ese libro que quizá para muchos sea una lectura ya vieja o ya hay nuevas propuestas teóricas, hay cosas superiores Emmanuel Kant, perfecto, está bien, a mí me funciona y al yo transmitirle esa información a los jóvenes tienen el primer acercamiento para poder darle un valor a la propuesta arquitectónica y darle un significado que quizá en otros proyectos no han tenido y esa es la parte interesante de la docencia, no necesariamente lo que tú enseñes se va a convertir en el material que el joven va a usar, no, a mí me genera conflicto eso, de hecho yo siempre les digo si tú haces lo que yo hago te repruebo, date tú la oportunidad de que con esta información sea el detonante para que tú descubras nuevas formas, nuevas cosas de cómo solucionar, pero ya tienes un punto de partida, algo que quizá en algún momento hacías de manera automática pero que ahora ya tienes o puedes sustentar y sabes de dónde viene y hacia dónde va y entiendes claramente el por qué se da de tal o cual forma, entonces sí, en ese aspecto y ya para finalizar el comentario, sería Antonio Gaudí quizá para México un similar sería Senosiain, el arquitecto Senosiain que también da clases en la facultad de arquitectura y como teóricos que no tiene que ver nada con la arquitectura Emmanuel kant y bueno no puedo hacer a un lado la propuesta teórica de José Villagrán García que dentro de los teóricos de México ha sido de los más importantes, de hecho hacemos la broma de que la facultad de arquitectura es totalmente villagraniana y pues no podemos hacer a un lado sus postulados, mientras en su momento Vitruvio nos presentaba su “firmitas, utilitas, venustas” Villagrán hace una aportación donde dice “la arquitectura tiene que ser útil, bella, estética y social”. Villagrán agrega ese cuarto postulado que es la parte social y pues bueno todos en la facultad de arquitectura siempre nos hemos caracterizado por seguir de alguna forma los postulados de Vitruvio más ese último postulado de Villagrán, entonces serían por decirlo así, los grandes pilares, habría muchos más pero creo que si hablamos de la base serían esos en la parte de diseño que repito Gaudí, un poco Senosiain y en la parte teórica, que no es arquitecto, Emmanuel Kant y José Villagrán

¿Qué papel debe jugar el arquitecto hoy: diseñador, crítico, activista...?

Creo que esta es una pregunta muy compleja y que sería motivo de grandes debates, sin embargo, creo que el arquitecto ya no puede limitarse a un solo papel, estamos viviendo en un momento donde tanto las crisis climáticas, la desigualdad social e incluso las transformaciones digitales exigen tener actividades multifacéticas por lo que debería de ser un híbrido estratégico, ser estrategas de diferentes niveles, te voy a mencionar algunas que se me vienen, por ejemplo, nuestro rol fundamental ahorita es el de diseñador y sintetizador donde diseñamos pero ya no solamente la solución de un edificio tenemos que ir un poco más allá, se ha puesto muy de moda vender la idea de las experiencias “ven a tomar nuestro café y vive la experiencia”, “ven a comer nuestros hamburguesas y vive la experiencia”, para que eso suceda también nosotros como arquitectos debemos de vender las experiencias a través de nuestros edificios, para que esa parte llegue a veces a los jóvenes pues tenemos que usar su propio lenguaje y decir “mira tú edificio tiene que ser instagrameable”, o sea, cada parte del edificio, cada recoveco, las escaleras, los pasillos, tiene que ser un lugar atractivo y esa es la parte de generar la experiencia, por lo tanto, pues bueno imagínate esta parte de la de diseñar experiencias. Ahora a partir de las normas, a partir de los presupuestos, de las instalaciones, y del impacto ambiental pues tenemos que caer en sintetizar la complejidad o sea hacer accesible todo este proceso de solucionar de forma coherente lo funcional y lo bello. El siguiente punto que yo te pondría sería, sí tener cierta conciencia ética, ser activista de un cambio social, primero si está nuestras posibilidades, defender los intereses públicos, no se trata solamente de que el cliente paga, tenemos un compromiso con la comunidad, con los espacios públicos y debemos de hacer que estos sean accesibles y dentro de ellos fomentar la equidad, imagínate tenemos que ser también promotores de una vivienda digna, de unos años a la fecha se pide que las viviendas sean mínimas pero a mí me tocó construir departamentos de 36 metros cuadrados y ya se me hacían espacios muy pequeños, entonces la crisis global de vivienda nos pone en una línea muy delgada y tenemos que buscar innovar, ya sea con modelos materiales o procesos constructivos de calidad que además de ser accesibles sean sostenibles y también tenemos que ser facilitadores comunitarios, ya sea de procesos, de proyectos, escuchar, mediar y traducir las necesidades y deseos de las comunidades a proyectos tangibles y tenemos que hacer que estos proyectos sean participativos, entonces sí, tenemos que ser activistas y agentes del cambio social. Un tercer punto, por ejemplo, es ser estrategas ambientales y custodios de recursos, o sea, es imperativo lo ecológico. Hace algunos años se hablaba de hacer arquitectura inteligente que no era más que automatizar varias partes de los edificios y se veía como una innovación inalcanzable, sin embargo, hoy en día tenemos otros retos más grandes y ya el que un edificio sea inteligente ya no es un objetivo ya es un estándar, es un común, el decir voy a hacer mi proyecto inclusivo no es un objetivo ya tu proyecto debe de nacer siendo incluyente y no hablar en este caso de la sostenibilidad, hay jóvenes que nos llegan a seminario de tesis y nos dice ah es que la propuesta de mi edificio es que sea de oficinas y que además sea sostenible, pues nosotros terminamos diciéndole bueno es que ya el que sea sostenible no es un tema, ya es algo que debe de incluir tu proyecto, o sea, en esta parte no solo se trata de añadir paneles solares sino ya empezar a generar diseños con principios bioclimáticos profundos, usar materiales que dejen una muy baja huella de carbono, por lo tanto, tenemos que buscar promover que la economía circule y diseñar para reutilizar y desmontar, en algunos casos tenemos que tener una gestión del agua de manera muy considerada y de manera inteligente, también tenemos que ser gestores del anteproxeno qué quiere decir esto, debemos de entender el proyecto como un ecosistema en sí mismo, que minimice su huella ecológica e idealmente tiene un impacto generativo positivo en el entorno, hemos de generar un impacto. Un cuarto punto por ejemplo yo te podría mencionar, debemos de ser críticos y portavoces de una voz reflexiva, tenemos que analizar el contexto, debemos cuestionarnos constantemente el estatus quo: por qué construimos, para quién, a qué costo y qué valores se deben de promover con qué determinado tipo de arquitectura, a su vez también tenemos que generar narrativas ya que tenemos la capacidad de generar y articular ideas y proyectar futuros que permitan que la gente se sienta cómoda, que se sienta incluida, que se sienta agradable en este espacio, entonces, tenemos que buscar que estos espacios ayuden a la sociedad a imaginarse cómo quiere vivir. Algo que se nos enseña desde estudiantes o en mi generación se nos enseñaba es que el arquitecto era el encargado de todo, era un todólogo y en este momento tenemos que ser colaboradores y convertirnos en líderes multidisciplinarios ¿por qué? porque debemos de trabajar con ingenieros, con biólogos, sociólogos, probablemente artistas, con economistas y sobre todo con la comunidad y tenemos que tener la capacidad de convertirnos en líderes de equipo para juntar y para poder generar una visión común y en el proceso tenemos que convertirnos en los gestores de los procesos, ya que gran parte del trabajo de esta coordinación es gestionar los plazos, los procesos y la negociación entre los múltiples participantes. Otro punto, por ejemplo, debemos de ser tecnólogos e innovadores o sea ser facilitadores de herramientas, si bien hoy en día en el campo de la arquitectura existen los expertos BIM que hablan de la tecnología integrada al proceso de la elaboración del proyecto hay que ser conscientes de que este proceso se encuentra limitado porque no todas las obras utilizan este proceso, el proceso BIM, que es Building Information Modeling, o sea modelo de información del edificio, ¿qué tiene el proceso BIM? bueno tú haces el diseño espacial tridimensional en tu computadora pero no nada más haces los muros o los techos o los pisos ya puedes poner los trazos donde van a ir las instalaciones eléctricas, sanitarias, hidráulicas, dónde van a ir los materiales pre construidos, donde van a ir los anclajes de varillas, dónde van a ir los conectores, o sea ya, ahora sí desenmaraña el edificio con todos sus componentes y esta es la parte que tenemos que ser conscientes, así como existe esta tecnología que nos permite ver hasta el tornillo más pequeño de la obra no todas las obras lo requieren, sin embargo, en el proceso también tenemos que ser conscientes de que esta tecnología nos permite conocer nuevos materiales y nuevas técnicas tanto de construcción como de configuración, o sea, también ya hoy en día, aunque no pasa mucho en México, se empieza a utilizar la impresión en 3D por ejemplo, también en otros países, incluso el uso de maderas laminadas impresas. Hay mucha tecnología que debemos de estar conscientes si está en nuestro mercado y si está, bueno, ver qué tan competitivo es en calidad, en servicios, en durabilidad, yo creo que podría sintetizarte todo esto diciendo, vaya va a ser una redundancia, que el arquitecto debe de ser un sintetizador estratégico, el papel del arquitecto es sintetizar todo, debemos de tener una visión holística, ética, utilizando nuestras capacidades de diseño y de síntesis para resolver problemas complejos, tenemos que ser líderes de equipos multidisciplinarios, tenemos que usar la tecnología, sí somos todólogos pero no lo hacemos solos, tenemos que buscar los equipos y las herramientas que nos permitan convertirnos en este ente sintetizador estratégico o como te dije al principio híbrido estratégico donde converjamos, seamos el portavoz o el medio de comunicación entre diferentes áreas del conocimiento y será esa parte precisamente la que nos permita en este momento del siglo XXI en la primera cuarta parte del siglo XXI, no quedar rezagados por las inteligencias artificiales, tarde o temprano ellas van a desplazar varias áreas del conocimiento, lo que nosotros podemos hacer, no para evitar ser desplazados, sino para hacer una herramienta más es convertirnos en esa interfase de comunicación entre la tecnología y las necesidades que tiene la sociedad para solucionar problemas ya sea de vivienda, problemas urbanos, problemas de desarrollo, que permitan que con nuestro trabajo hagamos un aporte a la sociedad y sí, convertimos en ese portavoz y para eso pues se requiere no solamente conocer tecnologías sino tener el deseo de hacerlo, que es la parte que te comentaba hace rato, no se trata nada más de decir está bien, ya tengo mi título y se acabó, no, es cómo le voy a sacar provecho a mis conocimientos para poder generar un cambio social o un cambio en mi entorno si los que están en mi entorno están bien por lo tanto yo también voy a estar bien.

¿Cuál es la mayor satisfacción que has tenido a lo largo de tu carrera?

Híjole, mira la carrera es como una como una de montaña rusa, hay momentos donde estás muy abajo y momentos donde estás en un éxtasis total. Quisiera mencionarte un par en diferentes áreas, por ejemplo, en el área de la construcción: estábamos haciendo unos conjuntos habitacionales en Iztapalapa y pues llegar desde la cimentación, ver cómo se va desarrollando poco a poco el edificio y ver el trabajo que se hace para para edificar, ser partícipe de ello, estar en las discusiones de obra de qué solución dar a los problemas y verlo concluido y entregar el primer par de llaves, ese es un proceso donde ves desde la gestación del proyecto, cómo va adquiriendo forma poco a poco y que llegue a las personas, fue muy gratificante, un momento muy significativo porque es ahí cuando te das cuenta que no solamente se trata de construir, de diseñar o de pelearte con los proyectistas o con los constructores o con las empresas, ver sintetizado en la felicidad de una persona que está recibiendo sus llaves y sabes que de alguna forma va a cambiar su vida, sabes qué va a disfrutar un espacio donde tú pusiste mucho esfuerzo, probablemente viva momentos bellísimos, probablemente viva los momentos más difíciles de su vida y tú participaste de ese proceso, de que tuviera una casa para poder estar desarrollándose como persona, creo que eso es de las cosas más simbólicas o significativas personales, porque, pues bueno, pueden quedar a un lado los reconocimientos o lo que sea, pero en el plano de la construcción o del diseño ver eso, la entrega de las llaves a las personas que las van habitar. Y en el plano de lo académico, igual ha habido momentos muy difíciles, la vida del académico es muy compleja, de repente durante la pandemia hubo los movimientos feministas y fue muy complejo porque en ese momento prácticamente todos los profesores o muchos de los profesores de la facultad fuimos señalados, en este momento puedo decir ahora sí, con acusaciones falsas, sin embargo en ese momento parecía que lo único que querían era manchar o desahogar alguna situación personal que trajera, ya pasó, como sea fueron momentos difíciles pero se contrarrestan con los momentos de satisfacción. Hoy puedo mencionar, por ejemplo, te platicaba hace rato que llega el momento donde debes de tomar una decisión, si estás en el lugar correcto o no y precisamente esa situación me llevó a estructurar una clase, una plática, mis clases son pláticas, vaya, me llevó a organizar una plática que se llama: ¿y dónde estoy parado? donde precisamente hago un análisis de todos los sueños que pudo haber tenido un joven, un estudiante y sí los está cumpliendo estando en la carrera y es una plática que dura más o menos una hora, no es de superación personal y mucho menos, sencillamente es aterrizarlos en el aquí y en el ahora, lo que saben contra lo que creen saber. Al final de las clases me tocó ver a un par de chicos llorando y yo dije “chin se me pasó la mano” pero a la clase siguiente se me acercan a darme las gracias porque me decían “es que arquitecto lo que dijo me cimbró, me hizo darme cuenta de las cosas que había estado dejando de hacer y qué cree ahora sí puedo decir con toda seguridad: sé dónde estoy parado y estoy donde quiero y donde debo de estar”; entonces cuando te das cuenta que sí puedes ayudarle a una persona a estructurar su objetivo de vida es un momento sublime porque de repente andamos en algún momento de nuestras vidas dando patadas de ahogado hacia dónde me dirijo, hacia dónde voy, pero hacer que una persona descubra si lo que está haciendo es lo correcto es bellísimo, en teatro yo aprendí de mi director que me decía: “si hay 100 personas en la sala, tú no debes de buscar convencer a cien, con una sola que convenzas de que tú eres quien estás interpretando ya lograste el objetivo, no tienes que convencer a 100, con una sola”, obviamente si son las 100 pues es maravilloso y genial tu trabajo, pero eso me ayudó mucho cuando lo apliqué como profesor donde tú das un mensaje, das una plática que pueda ayudarles a estructurar su camino y sí, efectivamente, a veces es una persona o dos por semestre donde al final terminan agradeciéndote, porque pues ya te lo comenté, soy una persona que mide un metro 85, peso 130 kilos, mi aspecto para muchas personas, aunque me digan que no, siempre ha sido de que les impongo, es más, un comentario de una alumna decía: “es que cuando usted entro al salón yo pensé que era malo, pero no malo como profesor, sino malo de maldad”, entonces es el aspecto, es la imagen que tiene la gente de mí y cuando descubren que lejos de ese aspecto hay una persona como cualquier otra: con problemas, con soluciones y que estamos ahí, no para bloquearles el camino por la universidad, al contrario, para hacer esa cuerda,  esas alas o esa herramienta que les ayude de llegar del punto a al punto b, cuando descubren eso ahora sí le ponen atención a tus clases y se dan cuenta de que tratas de apoyarlos y cuando te digo, coincide con esa plática, el que se acerquen y te digan “es que gracias a usted confirme que sí estoy donde debería de estar”, creo que son de los momentos más agradables o sublimes; puedes contar en las veces que has titulado jóvenes o las veces que les ayudas a que se titulen si son bellas, pero el que descubran sus habilidades y capacidades y que están en el lugar correcto creo que eso es de lo más satisfactorio y sublime, entonces en esas dos áreas de mis actividades, en tanto el tiempo que estuve en obra como ahora como docente puedo mencionar este tipo de estaciones, el ayudarle a los jóvenes que sepan dónde están y que están en el lugar correcto.

¿Qué legado quieres dejar a tus alumnos?

En este aspecto también te lo dividiría en dos partes, yo creo que se pueden dejar legados materiales e inmateriales: el legado material es dos libros que en su momento hice uno de dibujo arquitectónico, que pues bueno, dadas las nuevas tecnologías se descatalogó muy rápido, pero que fue un libro que hice con mucho esfuerzo, mucho trabajo, porque como te decía la idea es a veces transmitir, ¿cómo transmitir una idea? ¿cómo transmitir información? y tuve que descubrir la forma a través de nuestro lenguaje que es el gráfico y el escrito, en la arquitectura predomina lo gráfico, entonces fue encontrar las herramientas que en el momento me permitieran transmitir esa información de una forma clara y no crítica, ese sería el primer legado material y el segundo sería mi segundo libro que fue precisamente donde yo hago mi postulado de la arquitectura que se llama “Hacia el concepto arquitectónico”, en su momento fue un material que me sirvió bastante, donde lo que trato de hacer es, una palabra que es muy usada en arquitectura es el concepto, de hecho, en muchas áreas de conocimiento, de diseño y de creación se habla del concepto y desde el primer día de la carrera nos dicen ¿y cuál es tu concepto? pero no nos lo explican, yo lo que hice fue: profundicé en varias definiciones, varios trabajos, varias teorías, hasta que pude encontrar las palabras adecuadas y transformar esa definición de concepto a concepto arquitectónico, fue donde te digo que me ayudó mucho el libro de Emmanuel Kant y básicamente ese libro contiene mucho de lo que yo soy, no solamente en lo arquitectónico, sino en lo personal, el cómo es mi forma de pensar que ¡vaya!, les ha funcionado a algunos jóvenes, a otros no y como te dije en su momento, no se trata de que hagan lo que uno les dice sino que les permita tener un punto de partida y de ahí hagan lo consideran pertinente, obviamente este libro lo escribí en un momento abstracto de mi vida en el 2013 me parece, le di una lectura hace poco y le descubrí muchos desaciertos que se han ido actualizando la fecha, quizá en algún momento haga una re edición, pero vaya serían mis dos legados materiales. Y los legados inmateriales son los más difíciles, sabes que eres partícipe del desarrollo no solamente profesional sino en algunos aspectos hasta personal de los jóvenes, pero pasa algo muy curioso, el ser humano, cuando tenemos un amigo lo tenemos normalmente durante el período que estamos en contacto, a la fecha yo solamente tengo un amigo de la primaria y eso porque vivimos cerca relativamente y nos llegamos a encontrar y nos saludamos con mucho gusto, pero ya no hay más amigos con los que tenga contacto, lo mismo en la secundaria, de la prepa, incluso de la misma universidad los amigos con los que tengo contacto son con los que en su momento siguieron el mismo camino de la docencia o cercano a la universidad, a qué quiero llegar con esto, pasa lo mismo con muchos profesores, hay profesores que marcan tu vida porque te trataron mal o porque te trataron bien o porque te hicieron algo o dejaron de hacer algo y lo recuerdas, pero son muy pocos. Por mi aula han pasado mil, dos mil alumnos, eh perdido la cuenta de 23 años cuántos jóvenes han pasado, pero como te decía, pueden pasar mil personas pero a lo mejor solamente a una o dos les has llegado y aún así pues el tiempo y la distancia no nos han dado continuidad en una cercanía, probablemente y quisiera pensarlo es un deseo muy personal, ojalá si algún día algún joven o alguna jovencita se acuerdan de que tuvieron un profesor grandote con aspecto que vieron en su momento con aspecto intimidante que se acuerden si algo le aprendieron y ese es el legado, que te recuerden, quizá no con cariño porque también es complejo, pero que sí te recuerden como que en algo contribuyó a tu desarrollo profesional y que incluso algunas de sus palabras todavía están presentes en ti, creo que ese sería el sueño de todo profesor, ya hagamos a un lado si en algún momento no estoy, yo sé que no va a ir nadie a donde yo esté, porque así está estipulado, es más, en la familia tenemos esa consigna de que cuando alguno de nosotros se vaya pues sea algo prácticamente privado, yo sé que nadie va a estar presente más que mis familiares más cercanos, pero si me llegan a recordar que sea por las enseñanzas positivas que se les haya quedado, puedo presumir que soy de los pocos profesores que busca siempre generar un espacio seguro en el aula, entonces, los conflictos que se han dado han sido por malas interpretaciones, siempre va a haber conflictos, no somos monedita de oro para caerle bien a todos y aunque lo seamos, hay personas a las que no les gusta el oro, siempre va a haber algún motivo por el que te recuerden y espero que sea porque alguna palabra, alguna frase, la sigan haciendo propia,  o sea, creo que eso sería el reconocimiento más grande que yo podría tener, que trascienda la enseñanza y a lo mejor inspirar algún joven, compañero o compañera que se dediquen a la docencia, pues buscando que transmitan ese conocimiento, que no es mío, el conocimiento es universal pero pues a lo mejor la forma de decirlo, la forma de presentarlo sea la que les permita comunicarlo de generación en generación. Hablar de legados es muy complejo porque estamos hablando de ¿qué pasaría cuando ya no estés?, pero pues te digo, por solo dividirlo en dos partes: en lo material y lo inmaterial. Una de las cosas que yo les digo es que los que somos arquitectos estamos en ese lugar porque tenemos algo de ególatras de tal forma que queremos que lo que hacemos perdure, pues yo sé que en 100 años ya casi nadie o nadie se va a acordar de mi nombre, nadie va a saber quién soy, pero cuando menos las generaciones a las que les he dado clase que recuerden en algún momento alguna palabra, alguna frase, algo que les haya cambiado en su momento la vida, creo que es eso lo que uno busca, dejar ese tipo de legados.

A estas alturas de tu vida ¿te imaginas en otra carrera? te pones a pensar en algún momento si no hubieras dejado el teatro, las artes y hubieras continuado ¿qué hubiera pasado?

Fíjate que sí, si me he preguntado eso y me lo he respondido: tenía como 5 años dando clases y en una clase se me salió decir que seguir dando clases era algo que haría de a gratis, lo sostengo, pero que no lo sepan en la universidad porque si no van a querer que dé gratis mis clases, pero el haber descubierto el poder, el creó que puedo ayudarles a los jóvenes a que entiendan ciertas problemáticas, ayudarles a solucionar sus propias problemáticas, creo que es algo que sí, efectivamente, sí haría gratis a la fecha. ¿Qué habría pasado si no fuera docente? también me lo pregunté y siempre quedó la parte tanto de la música como de la actuación, me preguntaba yo sí tendría esa habilidad o agilidad de regresar al teatro, pues obviamente me costaría mucho trabajo, sería algo que sí me gustaría hacer pero en circunstancias diferentes a las que estuve la última ocasión, no me refiero a un sueldo, me refiero a que me gustaría regresar, por ejemplo si me dijeran vamos a tener 20-30 funciones, sería interesante trabajar nuevamente tres-cuatro meses armando un personaje y dándole forma, pero no por una función, no por dos funciones, me gustaría regresar si fuera una pequeña temporada de más de 20 funciones, sería cumplir no un sueño, porque ya la actuación ya está cubierta, pero sí esa pequeña espinita que te queda de ver hasta donde pude haber llegado y en la música, pues bueno, realmente nunca me alejé mucho, siempre en las reuniones familiares y de amigos había un momento donde había que sacar la guitarra y pues era yo el que la sacaba, entonces tuve la oportunidad y creo que es una de las cosas que más me ha agradado de lo que he hecho, me he dado la oportunidad  de hacer lo que yo quería, en su momento lo disfruté a todo pulmón, a todo gusto lo disfruté mucho y creo que ese evento canónico de que me hayan invitado a dar clases fue único, si no se hubiera dado probablemente me hubiera dedicado 100% a la construcción pero desafortunadamente todo mundo te dice tú puedes llegar a donde tú quieras y puedes crecer y desarrollarte; hay áreas profesionales donde no puedes crecer mucho, esa es la realidad. Los que somos caballitos de batalla somos los residentes, los constructores, los supervisores somos personajes que difícilmente podemos crecer en una empresa, es casi imposible que llegues a ser un socio de una constructora. La constructora ya tiene establecidos muy bien su forma de operación y está considerado para que el empleado siempre sea empleado, lo vi en la pandemia, curiosamente uno de mis vecinos, era también arquitecto, estudiamos en diferentes edificios de la facultad pero éramos casi contemporáneos y él durante la pandemia la pasó muy difícil porque todas las obras y construcciones se detuvo, la economía se detuvo, de tal forma que son en esos pequeños detalles cuando dices está bien, si no estuviera trabajando en la universidad la estaría pasando muy difícil. Me habría tenido que dedicar a eso y cómo lo hice en algunos momentos, si tenía la oportunidad, en su momento fundé, bueno no fundé, hice una imprenta que funcionó como editorial, que imprimió y publicó mis libros y los libros de varios de mis compañeros en la facultad con esa iniciativa de primero generar recursos y posteriormente de apoyar a la difusión del conocimiento. Me habría estado buscando diferentes opciones para desarrollarme de manera profesional, es una de las cosas que entiendes cuando haces arquitectura, te comentaba, hay que hacer muchas cosas y pues en su momento me hubiera inventado alguna actividad, la realidad es que no me veo en este momento de mi vida, no me veo haciendo otra cosa que no sea dando clases, sí hay cierta edad para estar en obra, yo reconozco mucho a mis compañeros que a cierta edad, arriba de los 50 andan en obra con esa habilidad y agilidad, yo ya no la tengo pero no, no me veo haciendo otra cosa, probablemente si ese momento no se hubiera dado no sé dónde estaría yo, probablemente cantando en bares, probablemente con una pequeña empresa, pero no, no me visualizo de otra forma que no sea estando en la academia. Te digo, tan ha sido el compromiso que pues el 50% de mi tiempo se lo dedico a la universidad el otro resto del tiempo se lo dedico a mis hobbies y otras actividades, pero siempre estoy tratando de captar de los elementos de la cultura pop para integrarlos en mis clases, fragmentos de películas, cosas que puedan enriquecer a transmitir una idea, no sé, a lo mejor hubiera puesto una pequeña escuela de regularización para chicos que hicieran sus exámenes de prepa o de universidad, no lo sé, eso sí no me lo había preguntado, en este momento no me visualizo de otra forma que no que no sea profesor.

 ¿Te arrepientes de algo? Algo que no hiciste o algo que hiciste

Ahí sí mi respuesta es tajante: no me arrepiento de algo que no hice o de algo que hice, o sea, soy consciente de que todo lo que nos pasa es consecuencia de nuestros actos, en algún momento diría “ah bueno es que me arrepiento de no haber ido a tal empresa y qué habría pasado”, yo creo que el habría o el hubiera forman parte de otro plano, lo que uno hace y lo que uno vive es el aquí y el ahora, en su momento tomé decisiones correctas que me trajeron consecuencias negativas, también tomé malas decisiones que me trajeron respuestas positivas, entonces bajo esa premisa no, no creo arrepentirme de nada, todo lo que he hecho siempre, no es que haya planeado los resultados, simple y sencillamente era la solución más apropiada con las herramientas con las que contaba en ese momento, no me gusta caer en esa parte del “bueno y qué tal sí hubiera hecho esto o hubiera dejado de hacer aquello”, te voy a platicar, en su momento cuando yo estaba estudiando la prepa, fue donde te digo, de manera autodidacta aprendí a tocar la guitarra y le dediqué demasiado tiempo a la guitarra, demasiado tiempo, ya no entraba a mis clases y me dedicaba a estar en las jardineras amenizando la mañana para mis compañeros, nunca estaba solo y era una persona muy popular, pero como consecuencia perdí dos años en la prepa, salí después de 5 años de la prepa y mucha gente en su momento trató de apoyarme para que me enfocara en el estudio y no en la música, pero lo que son las cosas, obviamente todo lo que hacemos tiene consecuencias y el haber perdido esos dos años en la prepa me permitió entrar a la universidad con una estructura un poco más madura y más consciente del entorno, obviamente en la misma universidad llegué a cometer algunos errores así como algunos aciertos, sin embargo, siempre me preguntaron “¿oye y te arrepientes de haberte dedicado a la música?” “¡no!” “¿te arrepientes de haber perdido dos años en la prepa?” “¡no!”, ¿por qué? porque lo disfruté, si me trajo muchos problemas familiares obviamente pero fueron  momentos que disfruté, peor hubiera sido o malo hubiera sido que perdiera esos dos años y no los hubiera disfrutado o que hubiera estado en la vagancia, sin siquiera divertirme, creo que valga la frase “las catafixias que hice” de catafixiar el avance académico en su momento por la música me dio muchas satisfacciones, me dio muchas alegrías, le di muchas alegrías a la gente, entonces no, no me arrepiento, porque cada uno de las experiencias de vida que tenemos, si la sabemos canalizar, aunque fueran malas vas a ver algo positivo y bueno, ya a nivel personal si hay algo de lo que me arrepiento de no haber hecho es en su momento haberme aventado de un paracaídas, pero vaya, siempre hay la oportunidad, nada más tengo que bajar unos 20 o 30 kilos para poder subirme en un paracaídas con el instructor porque yo solo no lo haría; quizás es lo único de lo que me arrepentiría pero ya es una cuestión más personal, en lo profesional no existe algo de lo que me haya arrepentido, tuve la oportunidad de hacer restauraciones, tuve la oportunidad de hacer hospitales, hay una frase que publiqué hace poco, una secretaria, cuando estaba haciendo los trámites de titulación para la maestría y me pregunta: ”¿cuánto tiempo tiene de dar clases?” “23 años” “¡ah entonces usted es de los que nunca ejerció!” y yo me quedé frío, no quise contestarle, no quise darle mi currículum ni mucho menos, pero sí me zarandeó un poco, el que uno sea docente no quiere decir que no tuviste desarrollo profesional y concluí esta nota diciendo: “no construí todo lo que hubiera querido, refiriéndome a tipologías de edificio, pero sí construí hasta que yo quise”. Como te comentaba, poco a poco me fui retirando de la obra e incluso del diseño, pero más por una cuestión personal que porque ya no hubiera trabajo, hubo un momento donde me invitaban a participar en proyectos y a los cuales yo agradecía pero ya no, ya no me interesaba, ya mis horarios ya eran otros, mi ritmo de vida era otro, me he dedicado ya más a mi familia, cuando estás en obra, en ese tipo de actividades, trabajas desde las 6-7 de la mañana y llegas a casa hasta las 11-12 de la noche y se repite el ciclo prácticamente los siete días de la semana, entonces así como tiene sus alegrías también dejas amigos, familia, pareja, los terminas haciendo a un lado, cuando ya me empecé a dedicar a la docencia y encontrar las virtudes de poder ser dueño de tu propia vida y de tu horario, ay pues ya difícilmente regresas a esas actividades, entonces no, no me arrepiento de nada, creo que en su momento tomé te digo las decisiones más adecuadas con las herramientas que tenía y caer en esa parte del que hubiera pasado sí, no hubiera conocido la cantidad de gente que conocí o hubieran sido otras personas a las que conocí, pero fue muy significativo el que por esos dos años de prepa viví muchas cosas en la universidad que no sé si de otra forma las hubiera vivido, entonces, por eso te digo, esa parte del hubiera no me gusta mucho, es una palabra que yo uso para el diseño “¿qué tal si hacemos esto?, ¿qué tal si hacemos lo otro?” generándole opciones al joven para crear alternativas, pero es en un proyecto que nace, en un proyecto ya terminado ya no podemos decir el “¿qué tal si hubieras movido esto?”, ¡no!, ya el proyecto se concluyó y es lo que pudiste hacer con tus herramientas, entonces para muchos y se lo he comentado varias veces a mi esposa, para muchas personas quizá mi vida sea aburrida y probablemente lo es, pero te aseguro que yo la he vivido de una forma que a mí me ha generado mucha satisfacciones, en su momento disfrute de la música, disfrute de la popularidad, disfrute del teatro, disfrute de la vida laboral, disfruté de los horarios de una empresa de sol a foco y ahora ya, digamos lo así, un poco más tranquilo, estoy disfrutando de mi tiempo, de mis hobbies, de mi familia. No me arrepiento, no hay forma de que cambie lo que he hecho, aunque parezcan cosas buenas o parezcan cosas malas, he hecho lo que he querido y me he divertido mucho, porque también aun haciendo obra y teniendo todos los conflictos de licitaciones y lo que sea me he divertido, creo que esa es mi bandera, porque incluso cuando estamos asesorando a los jóvenes siempre les digo “jóvenes diviértanse haciendo lo que están haciendo, diviértanse investigando, diviértanse analizando, si no lo hacemos divertido entonces a lo mejor no estamos haciendo las cosas de la manera correcta” y yo siempre me he divertido, aunque para otras personas parezca aburrido, pero yo me la he pasado bomba.


Fotografías proporcionadas por el entrevistado.

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